
Si bien en un principio este tipo de monumentos se utilizaba para conmemorar victorias militares de generales y emperadores, con el tiempo muchos particulares empezaron a erigir arcos para conmemorar el ejercicio de un cargo público, embellecer la ciudad o recordar a familiares muertos. El arco romano de Cabanes es, casi con toda seguridad, un monumento funerario de carácter privado, quizá de algún personaje importante de la villa cercana, erigido a mediados del siglo II d.C.
La parte conservada del monumento corresponde a los dos pilares y el arco de un sólo vano, faltando todo el entablamiento. En su origen alcanzaría más de 7 metros de altura, aunque la citada parte conservada sólo alcanza los 5,80 metros. Las dovelas, 14 en total, están dispuestas de manera radial y tienen la típica forma de cuña. Está construido con bloques de piedra calcárea de la cercana montaña de Gaidó, que se labraban allí mismo con picolas, mazas y cinceles. En el Pou de la Roca, a 200 metros hacia el este, se encuentran tres sillares, pertenecientes posiblemente a su entablamiento, que fueron vaciados para ser utilizados como abrevaderos. También en una casa de la población de Cabanes, se conservan varios sillares.
A su alrededor, se han encontrado restos de un yacimiento romano, actualmente arrasado, que debió ser un hostal o taberna.
A su alrededor, se han encontrado restos de un yacimiento romano, actualmente arrasado, que debió ser un hostal o taberna.


Fuentes:
- La gran historia de la Comunidad Valenciana, Tomo 2º, Pags 53-55
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